El Tribunal Supremo ha confirmado la pena de 32 años de prisión impuesta al hombre que asesinó y robó a un matrimonio de ancianos en su domicilio de la calle Alboraya de Valencia, el 8 de octubre de 2001.
El acusado, J.V.G., era vecino de las víctimas, ambos de 70 años, y había sido denunciado por diferentes altercados en el edificio por el fallecido, que era presidente de la comunidad de propietarios.
El día de los hechos, después de que la mujer le abriera la puerta, apuñaló a ésta por la espalda cuando intentaba refugiarse en el dormitorio junto a su esposo, y después acuchilló al anciano, que yacía en su cama convaleciente de una operación de vesícula.
Posteriormente registró varios cajones y se apoderó de joyas y de unos 250 euros en metálico que, en su primera declaración ante la Policía, que luego negó, admitió habérselos gastado en el pago del alquiler de su vivienda.
Según el Supremo, el hecho de que apuñalara a la mujer por la espalda y de que aprovechara la situación de indefensión del hombre, así como la edad de ambos, son elementos suficientes para considerar que existió alevosía y que, por lo tanto, se trata de un doble asesinato.
Asimismo, desestima todas las alegaciones presentadas por la defensa ante una supuesta vulneración de la tutela judicial efectiva y un error en la valoración de la prueba.
La sentencia confirma el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, que condenó al inculpado a sendas penas de 16 años de prisión como autor de dos delitos de asesinato, y al pago de 225.000 euros de indemnización para los hijos del matrimonio fallecido.