(RD/Agencias).- La ordenanza municipal obligará a aislar las viviendas nuevas del ruido de las aeronaves. El Ayuntamiento de Valencia estudia denunciar al Estado por estas molestias.
Tomarse un refresco en casa y sentirse como en la cafetería del aeropuerto de Manises. Es la situación que padecen los vecinos de barrios como Malilla, el Marítimo, Ruzafa, Patraix o Monteolivete, por culpa del ruido de los aviones que se desvían de su ruta habitual de entrada a la ciudad, por el cauce del río.
Un problema que no ha pasado inadvertido en la ordenanza del ruido que el Ayuntamiento prevé aprobar en los próximos meses. El borrador de la normativa establece que el Consistorio obligará a insonorizar todos los edificios nuevos que se levanten cerca de las zonas de paso de los aviones, según ha podido saber 20 minutos. Así, fija unas medidas de aislamiento para aplicar en paredes, cubiertas y fachadas.
La concejala de Esquerra Unida, María Victoria González, ha considerado la ordenanza «ambiciosa, aunque de difícil aplicación».
Sobre el problema del ruido de los aviones, el concejal de Sanidad, Ramón Isidro, se ha mostrado indignado puesto que «en diciembre, mandamos una carta al Gobierno para pedir explicaciones sobre los desvíos y no han contestado. Mientras, los vecinos nos llaman y nos dicen que desde sus casas ven a los viajeros de los aviones».
Desde el gabinete jurídico estudian qué medidas se pueden adoptar: «Podría caber una denuncia al Estado o las compañías aéreas por contaminación acústica».