Agencias.
El Valencia deja un 2006 marcado por los altibajos y en el que tuvo como principales protagonistas, aunque por distintos motivos, a David Villa, Amedeo Carboni, Quique Sánchez Flores, Juan Soler, Joaquín Sánchez y Manuel Llorente.
Quizá la mayor alegría deportiva de un año exento de mayores premios futbolísticos fue la irrupción en el panorama valencianista de un goleador en la figura del asturiano David Villa, que se convirtió en el jugador referente del equipo de Mestalla por su rendimiento en 2006.
Villa (Tuilla, 1981) llegó al club a inicio de la pasada temporada y durante 2006 ha logrado un total de 29 goles en las distintas competiciones oficiales en las que participó su equipo.
Desde la temporada 98-99, en la que el argentino Claudio 'Piojo' López sumó hasta 37 goles entre Liga, Copa del Rey y competiciones europeas, el Valencia no tenía un hombre gol hasta la aparición del habilidoso atacante astur.
El italiano Amedeo Carboni (Arezzo, 1965) colgó las botas durante el año que ahora se cierra y tras protagonizar una de las trayectorias deportivas más curiosas que se recuerdan en Mestalla, estadio al que llegó con 32 años cumplidos y en el que se retiró con 41 después de defender nueve temporadas la camiseta valencianista.
Además, el bravo defensa transalpino cambió de un día para otro el balón por los despachos, pues incluso antes de que el 30 de junio acaba su ciclo como futbolista ya tuvo que empezar a adoptar decisiones en su nuevo cargo como director deportivo de la entidad.
Una nueva faceta en la que Carboni ha tenido que lidiar con asuntos más complicados incluso que los marcajes a los que tuvo que someter a jugadores de la talla de Figo, Beckham o el propio Joaquín, uno de su primeros fichajes y al que, al igual que al portugués y el inglés, lo tuvo que defender por su banda.
Los veinticinco millones de euros que se pagaron por Joaquín Sánchez y el bajo rendimiento del andaluz, la lesión aún no superada con la que llegó Asier Del Horno, el desembolso de diez millones de euros por el poco conocido Francesco Tavano y su conflicto con el argentino Fabián Ayala, al que redujo las cantidades prometidas por Juan Soler para renovar, han sido los duros escollos que se ha encontrado Carboni en su nueva etapa.
Precisamente su discrepancia con Quique Sánchez Flores (Madrid, 1965), ha sido otro de los puntos conflictivos del aterrizaje de Carboni en su nueva parcela. Los diferentes criterios en la política de fichajes y una relación, quizá ya maltrecha en la última campaña en activo del italiano, han marcado una tormentosa convivencia en esta segunda parte del año.
Quique, además, y pese a haber devuelto al equipo a la Liga de Campeones, no acaba de conectar con parte de la grada de Mestalla, ya que tras acabar la temporada con dudas en su continuidad e iniciar la segunda mitad de 2006 a un buen nivel en Liga y Liga de Campeones, una nefasta racha en noviembre, ha vuelto a crear dudas en torno al técnico madrileño.
En medio de ambos aparece la figura del presidente Juan Soler (Valencia, 1965), cuya decisión de decantarse por un futbolista recién retirado para hacerse cargo de la dirección deportiva de la entidad, fue crítica por distintos sectores al considerar que le faltaba un cierto rodaje para conocer los entresijos del mundo del fútbol, más allá de su práctica activa.
Además, Soler también se vio inmerso en dos capítulos que se iniciaron de forma positiva pero se tornaron conflictivos con el paso del tiempo como fueron la futura ciudad deportiva de Portxinos, en Riba-roja, y el nuevo estadio del club, ya que en ambos casos las recalificaciones del suelo generaron sendas polémicas que alcanzaron a la política.
Joaquín Sánchez (Puerto de Santamaría -Cádiz-, 1981) también fue protagonista por una mezcla de motivos deportivos y extradeportivos, puesto que fue el fichaje estrella del club valenciano, al ser el más caro de su historia, un aspecto que se ha convertido en un arma arrojadiza contra el andaluz al enlazar los 25 millones de euros pagados por él y su bajo rendimiento.
Otro destacado del año fue el ex consejero delegado y ex director general de la entidad, Manuel Llorente, quien tras una década en el club, renunció a continuar en la entidad en la junta de accionistas del pasado mes de noviembre al no estar en sintonía con el actual consejo de administración.
Llorente evitó el protagonismo personal en su trayectoria como dirigente del club, pero en la etapa de su gestión el Valencia obtuvo buena parte de los principales éxitos deportivos de su historia.