Detrás de Zabaleta sigue estando Zabaleta: azote de las víctimas, autor de la banda sonora de la justificación política del asesinato de nuestros familiares. A Zabaleta le pasa como a Nazábal, que no se arrepiente de su pasado. En un reciente acto de NA-BAI criticó el Monumento a las Víctimas del Terrorismo que se inauguró recientemente en Pamplona. Aunque estaba invitado, lógicamente no apareció. Me pregunto si Zabaleta estará molesto por alguna carencia del conjunto escultórico. En él se representa a un padre que cae asesinado ante la mirada de su hijo. ¿Qué podrá faltar? Claro, puede que eche de menos la figura asesina de su compañero de despacho Nazábal, parado con las piernas abiertas, empuñando con ambas manos aquella pistola negra mate de 1979, descerrajando cinco tiros a un hombre que se decía vasco, navarro y español: Jesús Ulayar Liciaga. Debe de ser ese el enfado de Zabaleta y NA-BAI.