(PD/Agencias).- Por si persistían dudas sobrelos vínculos entre ETA, Batasuna y ANV, como las expresadas por el Gobierno Zapatero, algunos líderes del PSOE y periodistas afines, el diario El País, ABC y El Mundo revelan este jueves datos concluyentes.
El diario del Grupo PRISA, a toda página, informa que ha cotejado lista a lista realizado las candidaturas de Acción Nacionalista Vasca (ANV) y ha detectado la presencia de al menos 600 aspirantes a concejal que ya integraron agrupaciones electorales pro Batasuna en 2003. Y subraya que esas agrupaciones fueron anuladas entonces por el Supremo.
El Mundo revela por su parte que ANV y Batasuna llegaron a un acuerdo el 24 de enero de 2003 en Baracaldo para burlar la ilegalización del brazo político de ETA cuando ya estaba en marcha.
Según consta en un informe de la Policía Nacional, Joseba Permach e Ibon Arbulu alcanzaron un «protocolo de cooperación» en nombre de Batasuna con dos dirigentes de ANV, con los que pactaron una estrategia común para paliar los efectos de la ilegalización que el Supremo había puesto en marcha.
El documento hacía constar que Batasuna y ANV seguirían siendo organizaciones distintas pero «en la misma línea» y con los mismos objetivos soberanistas.
El acuerdo se selló justo un año después de que el dirigente de ETA, Mikel Antza, hubiera puesto por escrito que ANV debería ser utilizada por Batasuna como marca de repuesto en caso de ilegalización.
Blanco y en botella, porque la propia Guardia Civil ha filtrado uno de sus informes en los que se subraya:
"Tras un detallado examen de las actividades, las declaraciones y el historial de los dirigentes de ANV, se concluye que este partido tiene una clara sintonía con ETA y Batasuna".
LOS MIEDOS DEL GOBIERNO ZAPATERO
Como explica ABC, los terroristas de ETA afirmaron en la entrevista al diario «Gara» que «no pueden imaginarse unas elecciones sin la izquierda abertzale».
El mensaje al Gobierno ZP era muy claro: la exclusión de candidaturas proetarras sería respondida con atentados, que es lo mismo que ayer declaró, con otras palabras, el líder del sindicato abertzale LAB, Rafael Díez Usabiaga, para quien «no es posible construir vías pacíficas y democráticas si un sector de la sociedad vasca no tiene cauces para estar representado política e institucionalmente».
Estas amenazas explican la conducta del Gobierno Zapatero, que nuevamente acompasa sus decisiones políticas a las exigencias de la banda terrorista.
A pesar de los datos objetivos que van aflorando sobre la vinculación directa de ANV con Batasuna, el Gobierno y el PSOE actúan como si no supieran nada al respecto, para confundir, eso sí, a la opinión pública con la idea de que han hecho lo que han podido contra las listas proetarras, pero sin hallar pruebas suficientes.
Ante la acumulación de evidencias en contra de ANV, el Gobierno y el PSOE han vuelto a poner en marcha la misma maquinaria de propaganda que funcionó para aparentar ante los ciudadanos la «limpieza» del alto el fuego de ETA y del proceso de negociación con los terroristas.
El Ministerio del Interior no ve relación de ANV con Batasuna; el ministro de Justicia tampoco ha hallado indicios de ilegalidad; el Grupo parlamentario socialista dice que «la mera imaginación o presunción» no basta para ilegalizar una formación política, y el Partido Socialista de Euskadi ya ha pedido al Gobierno que franquee el paso a las candidaturas de ese partido nacionalista, abducido por Batasuna y ETA.
Estos gestos ya son conocidos desde que el PSOE negaba contactos con Batasuna para preparar el alto el fuego, luego confirmados; desde que los socialistas vascos hicieron a Batasuna interlocutor político, pese a estar ilegalizada y no condenar la violencia, o desde los informes de verificación anunciados por el Ministerio del Interior, en los que se afirmaba que el alto el fuego de ETA «era completo y real» mientras el «comando Donosti» se estaba reconstituyendo.
Los mensajes complacientes del Gobierno con ANV son la respuesta a la amenaza de ETA, como también lo fueron la excarcelación de De Juana Chaos o la impunidad que Otegi consiguió gracias a la abdicación de funciones del fiscal general del Estado.
La negociación con ETA ha fracasado en otros frentes, como la independencia judicial, la resistencia cívica de las víctimas y la firme oposición del Partido Popular, pero no en los que dependían sólo del Gobierno. Contra ETA no bastan resultados a medias.
Bien está ilegalizar a ASB, partido señuelo como lo fue Aukera Guztiak en 2005. Pero ASB es una trampa para dejar pasar otras opciones tan ilegales como aquélla. El Ejecutivo no habrá cumplido con su obligación si no actúa contra todas las candidaturas de ANV.
Sábado, 31 de julio