
(PD).- Alberto Núñez Feijóo, que logró mayoría absoluta y será el nuevo presidente de la Xunta, asumió el liderazgo del PP gallego con una máxima: no traicionar la doctrina del partido, pero tampoco ser una fotocopia. El País le pone (ahora) por las nubes: "Su bagaje en la Administración, central y autonómica, le ha permitido manejarse con comodidad como líder de la oposición esta legislatura y mantener a los suyos unidos".
"En mi Gobierno habrá muy poco de la Xunta de Fraga". De hecho, ya comenzó hace tiempo a soltar lastre de aquella época, y en estos comicios prescindió de hasta nueve ex conselleiros de la época del ahora octogenario senador. Sus recetas: rebaja de impuestos o reducción de un 40% del número de altos cargos. Y sobre todo la "lucha contra la crisis".
Licenciado en Derecho, se incorporó en 1985 a la asesoría jurídica de la Consejería de Economía. En 1991, fue nombrado secretario general técnico del Departamento de Agricultura con el que fue su gran mentor político, el ex ministro Romay Beccaría, que le trasladó posteriormente a Sanidad. En 1996 dio el salto a la Administración central en el primer Gobierno de Aznar. Primero como presidente del Insalud, y después como director de Correos, nombrado por Álvarez-Cascos. Fue entonces cuando se afilió al PP.
Volvió a la vida política gallega en 2003 con un encargo casi titánico: poner coto al taifismo anacrónico de los barones gallegos, los abanderados del caciquismo: los poderosos Xosé Cuíña, José Luis Baltar y Francisco Cacharro. Al enviado de los birretes (renovadores) le colocaron al frente de una consejería clave, la de Política Territorial, de la que desplazó a Cuíña. De ahí, a vicepresidente de la Xunta, en 2004. La paz entre las dos facciones del PP gallego no llegó hasta el congreso de 2006, en el que Feijóo tomó el control del partido. Fue entonces cuando desplazó definitivamente a Cuíña como delfín de Fraga.
En el partido tiene una aureola de heterodoxia. En sus primeras entrevistas como líder del PP gallego no dudó en confesar que no consideraba descabellado que algún día pudiese apoyarse en el BNG para gobernar o que en 1982 votó al PSOE.
Jueves, 17 de mayo