Radiografía de la economía española: Galicia is not different

24.02.09 | 16:11. Archivado en La Coruña

(Pedro Arias Veira *).-Oficialmente, para el Gobierno y los nacionalismo del BNG y PNV que apoyaron sus presupuestos, solo existe una causa de la crisis económica española. Se traba de la crisis financiera internacional, que afectaría a España como a cualquier país por estar inmersa en el comercio internacional, en la globalización.

Para cualquier economista con un mínimo conocimiento del método cienftífico, tal diagnóstico no se sostiene. Por una razón fundamental: no explica como en España es comparativamente tan intensa, como en corto espacio de tiempo las tasas de paro españolas han duplicado los niveles europeos. Tampoco por qué la deuda española experimenta una penalización diferencial. Ni porqué somos el país con mayor tasa de endeudamiento de la OCDE.

Demasiadas anomalías, que no explicaría una teoría convencional del comercio internacional, de la programación de los efectos económicos y financieros de un país en los demás. Hay qu buscar explicaciones alternativas para entender la diferencialidad española –también gallega- a la crisis internacional.

Creo que se puede encontrar en el seguimiento de la dinámica del mercado inmobiliario español en estos últimos años del gobierno Zapatero, y , en el caso gallego, de la del bipartito PSOE-BNG en la Xunta de Galicia.

EDIFICACIÓN DESATADA

Según el INE, en la primera legislatura de Zapatero se dieron licencias para la construcción de 2.520.210 viviendas. Una cifra verdaderamente desmesurada. Supuso un promedio anual de 630.000 viviendas.

Compárese con los ritmos de los gobiernos de ocho años del PP, que en promedio fue de 343.000. Lo que significa que en el primer cuatrienio de Zapatero se aumentó la dinámica de construcción española en un 83,5% cada año; un aumento de ritmo verdaderamente insólito. Mucho más si se considera que con las edificaciones de la etapa del PP se había cubierto las necesidades de nuevo alojamiento y realojamiento más apremiantes, y que el sector debería moderar el ritmo alcanzado para ir a tasas de reposición del parque y de ligera extensión para reubicaciones y mejora de la habitabilidad. Pero sin alcanzar unos niveles tan desorbitados.

CARENCIA DE POBLACIÓN

Si tomamos como referencia, para simplificar la comprensión del análisis, que una vivienda tenga una ocupación media de 2,5 personas, la edificación durante el período de Zapatero exigiría que en España hubiera 6,3 millones de nuevos habitantes, con unidades familiares con capacidad de adquisición solvente para esos cuatro años. Lo que en modo alguno acontecía. De hecho solo hubo 2,4 millones, y el grueso del incremento se debió a la inmigración, que como todos los estudios de la Seguridad Social –cotizaciones- y los propios de tantos servicios económicos oficiales, reflejaban que estaban a salarios de casi subsistencia.

FINANCIACIÓN CON DEUDA

Además, una gran parte del desarrollo inmobiliario se abordó con crédito de origen internacional. Era sencillo constatarlo; todos os organismos sabían que en España se daba un exceso de inversión respecto al nivel de ahorro nacional. Y en un nivel equivalente al 10% del PIB.

Ahí tenemos la combinación explosiva: Exceso de edificación y financiación con Endeudamiento exterior.

Cuando ya se hizo palpable que el stock de viviendas era invendible, todo el edificio se ha venido abajo. Ahora hay que proceder a las devoluciones de créditos y quienes han invertido en los edificios tienen inmovilizados en los mismos unas cantidades realmente importantes. De ahí que los particulares, las empresas y las entidades financieras, estén en un serio problema de solvencia. Arrastrando y desencadenando con ello a toda la economía español.

GALICIA IS NOT DIFFERENT

El modelo económico del bipartito gallego ha sido similar, por aquello de alineamiento y fidelidad en las alianzas. Compañeros de viaje en la dinámica del ladrillo. Aumentó el ritmo de crecimiento de las viviendas, respecto a los gobiernos del PP en un 50%, con el agravante de que la población gallega se estabilizó, mejor se estancó, en ese período. Esta comparativamente envejecida, no se reproduce y merma por un vegetativo desfavorable. Que apenas compensa una limitada llegada de inmigrantes.

EL GIGANTESCO INMOVILIZADO

Hoy hay en España más de un millón de vivienda que no se venden, el equivalente a la edificación de dos años;-1.266.000- y semejante proporción en Galicia. Una rémora gravísima, porque los compromisos en el inmovilizado de España superan el valor de los fondos propios de las entidades financieras. Y multiplican por más de cinco veces el valor del plan de rescate de la compra de activos.

En estas circunstancias el cese de la actividad se ha extendido como la pólvora a los demás sectores. Tanto por la interdependencia productiva como por el descenso real de ingresos. Lo que se traduce en paro acelerado y desequilibrio macroeconómico general.
Solo dos datos; en el año pasado se perdieron en España la mitad -el 51,3%- del nuevo empleo creado durante la etapa del crecimiento artificial de Zapatero. En Galicia durante los seis últimos meses se lo ha comido todo; el bipartito llega a las elecciones con balance cero en el empleo que cotiza a la seguridad social. Escenario alarmante.

ESPERAR O ACTUAR

Zapatero negó la crisis porque tenía miedo a verse en el espejo, a reconocer los frutos de su desgobierno. Ensayó el esperpento con ralentizaciones, ciclos, aterrizajes suaves y demás pantomimas irresponsables. Como Toruriño y Quintana.

Solo buscaba un chivo expiatorio, una excusa para desplazar el origen de la crisis. De ahí su insistencia en la foto del G-20. La consecuencia, el mensaje que dirige a la ciudadanía es la de que hay que esperar, cargarse de paciencia y a que Obama resuelva la crisis monetaria. Dios se apiade de nosotros.

Es obvio que debe haber una respuesta española y por comunidades autónomas en una dirección seria, sensata y coherente. Económicamente bien fundamentada. Que no es otra que la de facilitar todos los recursos económicos a familias y empresas para que rebajen sus deudas, sostengan el consumo y eviten el desplome de la inversión. Descensos impostivos a la vez que austeridad, productividad y selectividad en el gasto público. No hay otro camino. El propio Keynes, si viviera hoy, lo suscribiría, porque la Teoría General no es lo que los epígonos vulgares dicen que es.

Pero seguir una vía de doma del Leviatán de Zapatero, introducir racionalidad y sensatez en España se ha convertido en una empresa radical. A tal nivel de desvarío hemos llegado.
El pueblo juzgará y decidirá. No lo tiene fácil porque el panorama mediático televisivo es muy asimétrico; también el radiofónico. Se le dan pocos medios de ayuda al razonamiento lógico. Que no llevaría más que a la alternancia, para que otro equipo cambie y dirija una nueva política económica.

Pero a lo mejor hay la sorpresa y el boca a boza, la razón y la intuición triunfan sobre el adoctrinamiento. Sería darle una oportunidad a la esperanza.

* Economista y Candidato n.2 del PP por La Coruña al Parlamento de Galicia

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por zayuken 20.08.09 | 02:02

    Me dihhheron que en un país capitalista el gobierno no puede intervenir en la economía, pero según aquí el problema es de zapatero... el que hacía que el país creciese al 4,5% anual antes de la crisis...

    Pues nada, según las grandes conclusiones de este periodista, la economía española es tan patética que depende del partido que gobierne el país...

  • Comentario por Profano 25.02.09 | 18:41

    Excelente artículo. Una pena que no se le dé la difusión que merece. Es de portada de periódico nacional (sin desmerecer a PD al que felicito por la publicación). Este tío es de los pocos que hablan claro y sin complejos.

Martes, 9 de febrero

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