La reducción de las inversiones del Gobierno de España es comprensible en tiempos de crisis. Lo que no se puede aceptar es que sea a costa de comunidades que llevan muchos años esperándolo. Es lo que ha ocurrido en el caso del aeropuerto vigués de Peinador. Zapatero dedicará cero euros al asunto.
Los socialistas niegan que se haya abandonado a los vigueses. Prefieren presentarlo como una "suspensión temporal". Sin embargo, la reducción de las inversiones previstas convierten en inviable las mejoras que se esperaban. La ampliación de las pistas tiene por delante un largo proceso de expropiaciones que deberían iniciarse cuanto antes.
Las fechas de las que se hablaban hace años situaban el inicio de las obras en 2010. Pese a todo, gracias a Zapatero y a sus nuevos presupuestos, tendrá que esperar por lo menos otros dos años. ¿Y la Xunta? ¿Se atreverá a toserle a su jefe en Madrid?
Domingo, 23 de noviembre