
(RD).- Cuando en el verano de 2005, Emilio Pérez Touriño, presidente de la Xunta y secretario general del PSOE gallego, y Anxo Quintana, vicepresidente autonómico y portavoz del BNG, firmaban un pacto de gobierno y formaban un “bipartito progresista”, lo hacían con la voluntad de ser “garantía de unidad en Galicia”. ¿De verdad?
Escribe Eugenia Viñes en la revista Época que el BNG y Quintana controlan la Vicepresidencia de la Igualdad y el Bienestar, y las Consejerías de Cultura, Vivienda y Suelo, Industria y Medio Rural. De estas consejerías, las siguientes políticas con el beneplácito de Pérez Touriño y el PSOE.
TOCATA Y FUGA DE EMPRESAS
Tocata, porque las compañías eólicas que instalen parques eólicos en Galicia deberán ceder un mínimo del 10% de las acciones del parque al Instituto Energético de Galicia, dependiente de la Consejería de Industria. Su titular, Fernando Blanco, es el autor de esta medida incluida en el borrador de un decreto calificado de confiscatorio e ilegal por las principales compañías eléctricas, las cuales, si no se modifica, pretenden denunciarlo ante el Tribunal Superior de Galicia, primero, y ante Bruselas, después.
El consejero de Industria dice que la finalidad última del polémico decreto es que las ganancias de esta actividad reviertan en territorio gallego.
De momento, las 10 principales compañías eléctricas que poseen parques eólicos en Galicia se preparan para solicitar los nuevos parques ante el Gobierno central, en lugar de hacerlo ante la Xunta, con lo que eluden la obligatoriedad de dar entrada a la Xunta en sus empresas.
Tocata y también fuga. La que protagonizan las grandes empresas que desinvierten en Galicia. Las primeras fueron La Toja e Ikea. La última, Pescanova, el pasado mes de enero. En lugar de abrir una planta de producción acuícola en Cabo Touriñán, lo ha hecho en Mira, Portugal. Adiós a 140 millones de euros de inversión y a 350 nuevos puestos de trabajo.

El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, lo explicaba así: “El proyecto cumplía la legalidad, pero faltó la voluntad política”.
Antes de irse, Pescanova ha paralizado los otros dos proyectos en Galicia. Inversiones descartadas “a falta de un plan sectorial adecuado”, aclaraba Fernández de Sousa.
¿AVE O TORTUGA?
La inseguridad jurídica y política pasa factura a todos los gallegos. Lo que no pasa es el AVE. Sus obras aún no han comenzado, pese a que desde 2005 se han sucedido las promesas por parte del bipartito gallego acerca de la llegada del AVE “con la mayor celeridad que sea posible”.
Touriño aseguró que en 2006 el tramo entre Santiago y Ourense estaría en obras. En 2007, el de Medina del Campo-Lubián. Finalmente, el AVE entraría en Galicia en 2008. Año en que las obras del tramo entre Lubián y Ourense habrían finalizado.
Luego, el Gobierno central que dirige Rodríguez Zapatero retrasó las fechas: el AVE entraría en funcionamiento en 2009. Parte de las obras están paralizadas por “irregularidades administrativas”.
Y MAO ERA GALLEGO
El vicepresidente Anxo Quintana y Antón Losada, secretario de relaciones institucionales, han diseñado una red de centros infantiles: las galescolas. Y han hecho público un concurso para el diseño de un “mandilón” con los colores de la bandera gallega, que deberán llevar los niños entre 0 y 3 años. Desde ámbitos socialistas se ha acusado al BNG de imponer una “uniformidad maoísta”.
Pérez Touriño calla.
El PP de Galicia, que dirige Alberto Núñez Feijoo, ha peleado por reducir la uniformidad también en el lenguaje. La Xunta pretendía que el gallego eclipsase al castellano en las escuelas. Al final, los dos idiomas se repartirán el 50% de las asignaturas.
Jueves, 17 de mayo