
(RD Santiago).- La joven, de unos 30 años, lleva ya veinticinco días metida en su coche, un vehículo que aparcó delante del campo de fútbol de As Cancelas, en la rúa Doiro, una de las calles más tranquilas pero también frías de la ciudad.
Los vecinos del lugar están asombrados porque "por las noches también está metida en su turismo", y nunca enciende la calefacción del coche, sino que "se arropa con un saco de dormir y casi siempre lleva puesto el abrigo", según publica hoy el Correo Gallego.
Para alumbrarse se sirve, únicamente, de la luz de las farolas de la calle. Por este motivo, la joven estacionó a propósito su Fiat Punto de color azul oscuro, justo debajo de uno de estos focos.
La joven es una persona ordenada y metódica. Guarda sus apuntes en cinco bolsas. Para estudiar siempre elige el asiento trasero. Ocupa, para ser más exactos, la parte izquierda de este butacón, y siempre pone delante suya, en el respaldo del conductor, una toalla blanca.
A su lado, reposan los libros y los apuntes impresos con un ordenador, que coge con sus manos y suelta a medida que va necesitando en su preparación para las difíciles oposiciones al Sergas.
Miércoles, 17 de marzo