(RD).- El presidente de la Junta rememoró en la entrega de los premios Castilla y León, el camino recorrido por la comunidad autónoma desde su creación, hace 25 años y resaltó que lo conseguido ha sido posible con menos instrumentos de los que ahora posee.
Una razón, argumentó Juan Vicente Herrera en su discurso ante los galardonados, para no tener miedo a los cambios que surjan y que motiva, no solo para asumirlos, sino para liderarlos.
Herrera dedicó parte de su intervención en el centro cultural Miguel Delibes de Valladolid a destacar las dificultades superadas en estos 25 años y las magnitudes y cifras superadas por la comunidad autónoma, pero resaltó sobre todo la importancia de afrontar los nuevos retos y aprovechar las mayores oportunidades «con el coraje, la confianza y los medios que nos ofrece el autonomismo útil, leal y cooperativo que estamos ejerciendo», manifestó.
En su opinión, los instrumentos de los que se dispone «nos obligan a no tener miedo a los cambios, sino a asumirlos e, incluso, liderarlos», agregó. «A asumir -continuó- que autonomía y responsabilidad es lo mismo, por lo que nuestro presente y nuestro futuro dependen hoy más que nunca de nosotros mismos».
Logros colectivos
El presidente aseguró que Castilla y León dispone hoy de un Estatuto ampliado y mejorado desde el consenso, que garantiza un mayor autogobierno basado en unas Cortes que representan la pluralidad, «una Junta con más recursos para dirigir y financiar las competencias de más directo interés para las personas y las familias: la educación, la sanidad, la atención social; una Administración autonómica de referencia para esos servicios básicos; y un conjunto de instituciones autonómicas con amplias funciones de consulta, control y participación social», enumeró Herrera, quien valoró los avances sociales en una región donde ahora «a nadie extraña que una mujer se encuentre al frente o en puestos de responsabilidad en el sector privado o en el público».
Comentó, de igual forma, que ya no resulta extraño que los jóvenes castellanos y leoneses completen sus estudios en Europa, o cruzarse en la calle con ciudadanos de la más diversa procedencia, o que la iniciativa pública y privada colaboren en la atención y protección de las personas discapacitadas o dependientes.
«A nadie le extraña que agentes políticos y sociales, de muy distinto signo y condición, sean capaces de colaborar y compartir objetivos comunes de interés general», concluyó. Tras dar cuenta además de los avances económicos, razonó que se trata «de la historia de un éxito colectivo del que ha sido autor y protagonista principal nuestra propia sociedad, cada uno de sus ciudadanos, cada una de sus familias».
Punto de partida
Juan Vicente Herrera matizó que el Estatuto de Autonomía no es una meta, sino el punto de partida, «un medio para alcanzar progreso y bienestar, cuyos contenidos deben tener reflejo directo en la vida de todos nosotros».
Así, apuntó que deberán concretarse los derechos cívicos y sociales que garantiza, especialmente para los sectores más sensibles o con menor protección. Deberá garantizar una financiación suficiente y solidaria, tanto para la comunidad como para los ayuntamientos y diputaciones y debe también desarrollar proyectos para una mejor cohesión social «como el Plan de Convergencia Interior, que asegure las infraestructuras y los servicios precisos a este fin», manifestó.
Entre las tareas por desarrollar habló Herrera de los instrumentos que den continuidad al proceso de diálogo social y de la culminación de la transferencia de las competencias pendientes, como las de Justicia, «y de asumir las previstas en el nuevo Estatuto, entre las que quiero destacar, por su naturaleza esencial, la gestión de nuestros recursos hidráulicos».
Precisamente al agua, y a los problemas surgidos en torno a los trasvases entre cuencas en España, dedicó parte de su discurso para asegurar que Castilla y León no quiere alentar polémicas, si bien adelantó que «contamos con la base institucional necesaria para desarrollar, lejos de cualquier tentación de 'soberanismo hídrico', unas políticas propias sobre nuestras aguas, y en particular sobre las de la Cuenca del Duero, que consideramos prioritario ejercer en el más breve plazo». Solicitó, por esta razón, una regulación nacional completa, coherente y a largo plazo «en una cuestión en la que no caben ya soluciones simplemente coyunturales», dijo.
Comienza, en palabras de Juan Vicente Herrera, una etapa «en la que vamos a afrontar una situación económica más difícil, global y compleja, que exigirá el esfuerzo de todos para evitar los efectos de dolorosas deslocalizaciones y pérdidas de empleo».
Etapa en la que habrá que mantener la línea de corrección de los desequilibrios territoriales, la lucha contra la despoblación y apostando por un mayor desarrollo rural basado en el apoyo a los agricultores y ganaderos. Un tiempo, en fin, que consolide un modelo de sociedad activa y emprendedora, capaz de ofrecer más y mejores oportunidades para todos, una sociedad «solidaria, que integre y proteja a quienes más lo necesitan», afirmó. «Es tiempo de sumar, de compartir», comentó en sus conclusiones. «Es tiempo de creer -agregó para finalizar-, de que nos creamos de verdad Castilla y León. Sin complejos, ni reservas, ni quejas permanentes. Con la visión realista que es capaz de aportar al mismo tiempo crítica y compromiso».
Martes, 7 de octubre