El largo gobierno socialista en Castilla la Mancha está saliendo muy caro. La nefasta gestión de las cuentas públicas de la Administración General de la Junta de Comunidades ha llevado la situación al límite. Las más de veinte empresas públicas en las que el poder político ha colocado a sus amigos han acumulado un déficit insostenible en tiempos de crisis.
Las empresas públicas y semipúblicas de las que se ha rodeado Barreda han servido para forjar una potente red clientelista. Subvenciones a cambio del favor político. Los sufridos trabajadores por cuenta ajena y autónomos son quienes ponían el esfuerzo real, mientras tanto los políticos se compraban los favores para vivir a cuerpo de rey. Pero han llegado las vacas flacas y Barreda no va a tener nada fácil mantener el juego.
Las consecuencias del despilfarro son sólo uno de los problemas a los que se enfrenta el actual gobierno autonómico. La popularidad de María Dolores de Cospedal le ha encumbrado como una persona eficiente y cercana a la gente. El castillo de naipes marca "Barreda" puede tener los días contados.
Miércoles, 3 de diciembre