María Muñoz, Reportero Digital Bruselas.- La pesadilla de la Familia Real de Bélgica adquiere tintes cada vez más reales. Además de estar acusado de haber contribuido a la malversación de fondos de la Marina belga, el Príncipe Laurent podría haber utilizado su Fundación como tapadera para percibir dinero de las regiones de Flandes, Valonia y Bruselas capital y del Banco Nacional Belga.
El país tiembla. Las acusaciones de su antiguo mentor Noël Vaessen empiezan a estar más que fundadas.

Sin embargo, la justicia mantiene su posición inamovible de no sentar en el banquillo de los acusados al benjamín de la realeza belga en el proceso que comenzará el próximo 8 de enero en Hasselt (al noreste de Bélgica).
Y es que según la ‘vox populi’ el príncipe Laurent siempre fue el menos querido en la Familia Real y el que siempre se quejó de no tener dinerito que gastar.
Los datos históricos confirman, al menos, la segunda de sus desgracias. En los años 90, el Palacio Real descartó públicamente entregar un salario al príncipe hasta el año 2001.
Es entonces cuando su entorno, principalmente el famoso Noël Vaessen, que por aquella época hablaba maravillas del príncipe, decide encontrar una ocupación al pequeño del Rey Alberto II bien vista por el pueblo y por la propia monarquía.
Ocuparse del bienestar animal y del medioambiente parecía ser buena idea. Es así como nace la Fundación Príncipe Laurent y el Instituto Real para la Gestión Sostenible de Recursos Naturales y la Promoción de Tecnologías.
Ahí es nada. Para concretar las acciones y justificar un sueldo para el príncipe hacían falta fondos. Se abría pues la veda.
Los tres ministros de Medio Ambiente, de Bruselas, Valonia y Flandes acceden a contribuir en la iniciativa “porque el príncipe daría visibilidad a las acciones medioambientales”, que, por otra parte, eran y son competencia de cada región.
En total, las tres provincias entregaron 13 millones de francos belgas que, en la época, se justificaron como subsidios al IRGT y contribución al salario del príncipe.
Por su parte, el gobernador del Banco Nacional Belga decidió también cooperar en tan solidaria obra.
Verplaetse se justifica:
"Como gobernador del BNB cooperé –con dos millones de francos belgas- con los ministros de las tres regiones para poner fondos a disposición del IRGT. Ignoraba que iban a parar al príncipe. Se trataba de ayudar a un miembro de la familia real a buscar una ocupación interesante para el país".
¡Qué pena! El príncipe les salió rana.