María Muñoz (RDB).- El correo en el que el secretario general del Partido Popular Europeo (PPE), Antonio López-Istúriz, pedía supuestamente a su cuñado Ignacio Mulas que se buscase un “intermediario para que emita las facturas a su nombre y luego te dé el dinero para que se pague algo desde el PPE” se trató de anular nada más enviarlo mediante una función informática.
Al parecer, el correo electrónico fue enviado por error a las

10:17 del pasado martes a los 732 diputados de la Eurocámara. Minutos después los políticos recibieron el llamado recall, también procedente del buzón de López-Istúriz.
Este tipo de mensaje trata de anular el anterior y lo bloquea, pero sólo lo consigue cuando el primero no se ha abierto. No fue, sin embargo, el caso en la mayoría de los despechos del Parlamento, lo que hizo aumentar las sospechas.
López-Istúriz, por su parte, se siente víctima de una manipulación de su ordenador.
"Alguien entró en mi ordenador, desde otro, utilizando mi contraseña para enviar unos mensajes que yo desconocía".
¿Por qué entonces el recall si se trataba de hacer daño a López-Istúriz? Resulta ingenuo pensar que si alguien lo envió a posta luego se arrepintiese de su “mala acción”.
Fuentes de la Eurocámara ya han precisado que se ha identificado el ordenador desde el que se enviaron los mensajes pero no la persona que estaba sentada tras él. El PPE ha pedido un informe sobre lo ocurrido a los servicios informáticos de la Eurocámara.
Mientras, el presidente del Parlamento, Josep Borrell, ha pedido al presidente del PPE, Wilfried Martens, y al secretario general de la Eurocámara, Julian Priestley, que investiguen el contenido del correo.
El español ha confirmado que ha abierto una investigación sobre este supuesto intento de ocultar una transacción de fondos del PPE al cuñado de López-Istúriz.
El director de tecnologías de la información del Parlamento europeo, Pierre Lora-Tonet, confirmó que una persona que conocía las claves personales del secretario general del Partido Popular Europeo (PPE), Antonio López-Istúriz, accedió a su cuenta de correo el pasado 14 de noviembre desde un ordenador situado en una sala de trabajo de uso común de la institución y pudo haber manipulado los e-mail, pero precisó que es "técnicamente imposible" saber quien lo hizo porque conocía las contraseñas.