
El Cádiz CF se ha impuesto in extremis en el derbi andaluz al Málaga CF en un partido marcado por la intensidad y las alternativas para vencer de que dispusieron ambos conjuntos. El gol de Lobos en el descuento cierra la racha de empates caseros y mantiene invicto al conjunto amarillo desde la llegada al banquillo de Jose. La nota negativa del encuentro ha sido la lesión de Ramón de Quintana - rotura del tabique nasal - que, sumada a la baja de Paz, pone en serias dificultades la línea defensiva para los próximos enfrentamientos.
Ni contra Las Palmas, ni Poli Ejido, ni Valladolid, ni Ponferradina. Ha tenido que ser frente a un rival de entidad, en un duelo fratricida, contra un equipo casi gemelo en historia, tradición e incierto presente cuando el técnico amarillo Jose González ha podido celebrar su primera victoria casera desde su retorno al banquillo cadista.
Lo más sorprendente es que este triunfo le ha llegado al Cádiz CF en un partido en el que no fue netamente superior a su rival, como en otras ocasiones, y en el que, tras la lesión del central De Quintana, anduvo pidiendo la hora para salvar un empate ante la presión incesante del Málaga CF.
Pero, justamente, en esa caja de sorpresas llena de contrasentidos y paradojas que es el fútbol, en general, y el Cádiz CF, en particular, radica uno de los mayores atractivos de este deporte y del submarino amarillo.
PLANTILLA MERMADA
El conjunto amarillo llegaba a esta 20ª jornada liguera con un buen repertorio de complicaciones. Su mermada plantilla por lesiones (Paz, Ezequiel, Pavoni), sanciones (Bezares), convocatorias (Acuña, Paraguay sub 20) y tocados (De Paula y Nano) no parecía ser garantías suficientes para superar con solvencia ante un difícil contrincante como el Málaga CF. Por si no fuera suficiente, contra pronóstico, el entrenador cadista decidía antes del choque dejar fuera de la convocatoria al interior diestro Enrique (por decisión técnica – y dar entrada, sin embargo, al canterazo Parada.
Tras pasar la noche concentrados en un hotel de la capital, el equipo amarillo acudía a su reencuentro con el Carranza, con cuatro metros más de ancho, entre el recelo de los empates caseros y la ilusión por romper el maleficio y dar la alegría que la paciente afición cadista lleva esperando desde hace varios meses.
La jornada soleada que ha presidido el encuentro comenzaba con un público local algo remolón en su cita con el Carranza después de haber celebrado la pasada noche el primer festejo gastronómico de Carnaval con la XIX Pestiñada. El ambiente festivo de este fin de semana, que de las primeras coplas en la calle se había trasladado al Estadio, se vio interrumpido fugazmente por la majadería de algún “seguidor” malaguista que se dedicó a arrojar objetos al público de fondo norte.
EMPUJE INICIAL
El pequeño retraso que motivaron estos escasos - aunque lamentables- incidentes no hizo mella en el entusiasmo y concentración con que partía la escuadra amarilla, en las que las incorporaciones de Sesma y Fleurquin representaban las dos novedades respecto al once inicial que jugó frente al Elche.
Así quedó patente durante los 20 minutos iniciales de intenso empuje local en el que gozaron de varias oportunidades para haberse adelantado en el marcador. La primera ocasión clara partió de la cabeza del recuperado Fleurquin que remataba alto por poco un centro de Lobos desde la banda izquierda. Apenas dos minutos después llegaba la doble ocasión más clara del primer tiempo. Raúl López, desde su banda izquierda, lanza un centro al segundo palo que es rematado por pablo Hernández, algo desviado, pero que recupera Medina mandando el balón al larguero. Esta jugada hacía temer al público local que el Cádiz CF tampoco había concertado una reunión con la Diosa Fortuna para este partido en el Carranza.
Entretanto el Málaga CF, bien plantado en el campo, trataba de evitar las llegadas amarillas a su área y, al mismo tiempo, inquietar al portero cadista Armando al que casi no había hecho trabajar. La primera ocasión de peligro blanquiazul se producía a la media hora de juego cuando Jonathan Valle aprovechaba el hueco dejado por los centrales amarillos y, sin oposición, mandaba incomprensiblemente alto el balón centrado por un compañero. Poco después, los malaguistas volvían a llevar el peligro a la meta de Armando con un balón muerto en el área pequeña que, entre una maraña de jugadores, Fleurquin resolvió con un contundente despeje.
PARTIDO ABIERTO
El enfrentamiento entraba de esta forma en un toma y daca, de enorme intensidad y con alternativas, como cabía entre dos equipos que, pese a su actual situación, atesoran mucha calidad en sus filas.
El central de Quintana sería el protagonista de un excelente chut tras un rechace a la salida de un corner que, cuando parecía encaminarse irremisiblemente a las mallas malagueñas, fue despejado por un defensa visitante. El acoso cadista volvía a hacerse patente y, en un nuevo corner botado por los locales, Sesma, solo y a puerta vacía, por un suspiro no lograba empalmar el balón peinado atrás por el perseverante “Cacique “ Medina.
Y de una puerta a otra, ya que inmediatamente después era Hidalgo quien desde fuera del área conectaba un tremendo zapatazo que, por centímetros, no se coló por el palo izquierdo de Armando. Tras esta ocasión, Cádiz y Malaga intercambiaron algún ataque más hasta alcanzar el merecido descanso.
Con el mismo espíritu combativo arrancó la segunda mitad el equipo gaditano, que en los diez primeros minutos gozaba de sendas oportunidades por medio de Miguel García y Medina. López Muñiz decidía entonces dar entrada al canterano malagueño Popo por Silva y pasar a un 4-4-2 para tratar de generar mayor capacidad ofensiva. Esta modificación concedió más mordiente al equipo costasoleño pero, al tiempo, dejaba más espacios para las llegadas locales, particularmente de Pablo Hernández que desbordó en numerosas ocasiones a su par por su carril derecho.
De nuevo Jonathan Valle, esta vez a balón parado, hacía cortar la respiración del Carranza al enviar un balón de libre directo junto a la cruceta de la portería de Armando. El Málaga CF comenzaba a apretar de verdad demostrando que no se conformaba con el empate.
LESIÓN Y APUROS

En el minuto veinte de juego se produjo la jugada clave que marcaría el devenir del choque hasta su conclusión. De Quintana se lesionaba cuando, al tratar de cabecear un centro, remató contra el omnipresente Salva, provocándose, al parcer, la rotura de los huesos propios de la nariz. Sin un central de reserva, Jose González trataba de recomponer la zaga sacando a Velásquez para cubrir la banda derecha y reubicando a Vella, en banda izquierda, y Raúl Lopez, como improvisado central. Con la obligada salida de Ramón De Quintana no solo se perdía el orden natural de la defensa sino muchos centímetros para evitar el ataque aéreo. Y de esto intentaron sacar tajada los malaguistas que, desde ese momento, buscó incesantemente los remates por alto de Salva.
A partir de aquí comenzó el aluvión de llegadas visitantes ante un Cádiz CF que perdió el orden y el norte del partido, pasando verdaderos apuros para contrarrestar la ofensiva malagueña. No obstante, en uno de los anárquicos contragolpes cadistas, Lucas Lobos, muy desacertado durante todo el partido, rozaba el gol con un ajustado tiro desde fuera del área.
Cuando ante las acometidas visitantes los amarillos ya suspiraban porque se pitara el final del partido llegó el único gol del encuentro. Un balón rechazado en el área malaguista alcanzaba la posición de Lobos que, desde dentro del área, conectaba una volea no demasiado fuerte que se introducía en la meta de Arnau tras ser ligeramente desviado por un defensa. Minuto 91, con más apuros que nunca, con un público suplicando por el empate, y marcaba el Cádiz el gol de la victoria provocando la locura colectiva que desde varios meses atrás quería desatar la hinchada amarilla.
FIN DEL MALEFICIO
Debió ser que los influjos de la Pestiñada y del inminente Carnaval se impusieron a la maldición del cerro a cero que venía adueñándose del Carranza. Al final, los gaditanos prolongaron la fiesta precarnavalera con un agónico e inesperado triunfo, en un emocionante encuentro que en absoluto resultó un pestiño.
En suma, tres valiosísimos puntos que sirven al equipo cadista para que suba la confianza y alguna posición en la clasificación; eso sí, sin perder la cabeza porque el equipo está como el terreno de juego de Carranza: se aprecia la mejoría pero aún está lejos de tener el nivel idóneo que se espera. Y ahora a ver cómo se resuelve la ausencia de centrales, sin Paz ni De Quintana lesionados, y con los recelos del técnico cadista por el canterano Chico,
CÁDIZ CF - MÁLAGA CF
20ª Jornada de Segunda División
Estadio Ramón de Carranza
Árbitro: González González (Colegio Castellano-leonés)
Amonestó a los cadistas Raúl López, De Quintana, Miguel García y Sergio; y a Jesús Gámez y Sandro, por el Málaga CF.
GOLES:
1 – 0 , Lucas Lobos, min.91
CÁDIZ CF.
Armando; Raúl López, De Quintana (Velázquez, ’68), César Caneda, Vella; Miguel García (Sergio Rdguez., ’60), Fleurquin; Sesma, Lobos, Pablo Hernández (De Paula, ’77); Medina.
Banquillo: Limia, Nano, Morán, Parada.
MÁLAGA CF
Arnau; Valcarce, Jesule, Armando, Gámez; Silva (Popo, ’51); Jonathan Valle, Calleja (Sandro, ’21), Hidalgo, Edgar (Couñago, ’68); Salva.
Banquillo: Gotilla, Ernesto, Molinero, Perico.
Sábado, 31 de julio